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lunes, 18 de marzo de 2013

"Polvo eres y en polvo te convertirás"

"Polvo eres y en polvo te convertirás"

Hoy me ha venido a la cabeza hacer una entrada sobre el día de hoy, miércoles de ceniza. He intentado relacionarla con algo y lo único que se me a ocurrido es que tiene que ver con el ansia de las personas, su avaricia y su codicia.

Intentamos llegar a conseguir los bienes, servicios y lujos que se nos antojan. Algunos obtienen bienes, pero nadie logra acumular tantos como quisiera; ese afán termina siempre en decepción. Cuando se acerque el momento, supongo que la gran mayoría de nosotros nos quedaremos a solas y veremos que la vida ha pasado en un suspiro. Habremos estado tan pendientes de conseguir todo aquello que se supone debemos obtener para ser admirados en nuestro círculo que, ya tarde, sentiremos no poder volver atrás para disfrutar de los pequeños momentos en los que nos necesitaron nuestros seres amados, aquellas tardes en que no estábamos para echar una mano en los deberes de los niños; ese día que se me pasó el aniversario de nuestra boda; aquella noche oscura en que mi madre no me dio su último beso, porque estaba en un viaje de negocios.




Al morir, dejamos todo eso por lo que luchamos; perdemos nuestra salud ganando dinero, nos gastamos el dinero queriendo recuperar la salud; y lo que quedó, lo tuvimos que dejar. Sólo un cuerpo, y nada más; y luego, nada.

Así que, por muy rica que sea una persona al final de su tiempo, acabamos todos igual.

No quisiera meter a Dios en esto, pero a Él lo único que le importa de nosotros para poder entrar en el Reino Celestial es que abramos nuestro “portfolio” y le mostremos la foto con nuestro hijo haciendo los deberes, el video de aquél día en que le regalé un ramo de rosas a mi querida mujer y el recuerdo del último beso de mi madre.

Con esto pretendo decir que todos moriremos y nos desintegraremos, que no somos eternos. Nosotros, que somos jóvenes, podemos hacer como que volvemos a tener una oportunidad de enriquecer de verdad nuestra vida.

Voy a empezar ahora mismo.

- Mamá ¿Te he dicho alguna vez que te quiero muchísimo?
Carlos M-F

EL CAPITULO PERDIDO Y HALLADO DEL PRINCIPITO

EL CAPITULO PERDIDO Y HALLADO DEL PRINCIPITO

El principito, tras recorrer numerosos planetas, llegó a uno nuevo. En este planeta, habitaba una gaviota. Le extrañó su pasividad. Comenzó a hablar con ella:

- Buenos días.

- Hola, ¿Quién eres?-, dijo la gaviota, extrañada al ver a aquel individuo pequeño y desvalido.

- ¿Y quién eres tú?-, respondió el principito.

La gaviota no sabía que el principito nunca respondía a las preguntas que se le formulaban.

- Yo soy la gaviota.

- ¿A qué te dedicas?-, dijo el principito.

- A pescar peces y cazar insectos.

- ¿A nada más?

- Sí, a dormir; vuelo bajo y raso para pescar y comer, luego dormir y pescar y comer y dormir. Y así toda la vida.

- ¿Y no has pensado nunca en volar más alto y poder surcar el cielo para disfrutar de volar, sólo volar?

- ¿Cómo dices? No puedo, tengo que sobrevivir.

-¿No te gustaría ser una mariposa?-, preguntó el principito.

- No, las mariposas viven una existencia efímera, no les da tiempo ni a enterarse de que viven-, respondió la gaviota.

- Pues te pierdes el colorido de las flores, disfrutar de su aroma… ellas mueren habiendo vivido.

La gaviota volvió la vista al mar. No le interesaba la conversación del principito. De hecho, estuvo un rato pensando en el tiempo que había perdido, ya tenía hambre. El principito se despidió. La gaviota ya no le oía, estaba ocupada.

Carlos M-F

sábado, 23 de febrero de 2013

Impossible is nothing

Impossible is nothing

Os voy a relatar (más o menos) una pequeña anécdota que me ha contado varias veces mi abuelo, ya que no se acuerda si me la a contado. Como siempre, lo hace con la máxima ilusión y me gusta oír la historieta. La quería compartir, porque nos enseña que nada está perdido hasta el final. Hay que luchar sin importar lo difícil o imposible que parezca:

Cuenta una antigua leyenda que en la Edad Media un hombre muy pícaro fue injustamente acusado de asesinato. El culpable era una persona muy influyente del reino, y por eso desde el primer momento procuró hacer una conspiración para encubrirlo.

El pobre hombre inocente fue llevado a juicio y comprendió que tendría escasas oportunidades de escapar a la horca. El juez, aunque también era cómplice de esta injusticia, tuvo cuidado de mantener todas las apariencias de un juicio justo. Por eso le dijo al acusado: “Conociendo tu fama de hombre justo, voy a dejar tu suerte en manos de Dios: escribiré en dos papeles separados las palabras ‘culpable’ e ‘inocente’. Tú escogerás, y será la Elección Divina la que decida tu destino”.

Por supuesto, el perverso juez había preparado dos papeles con la misma palabra: “Culpable”. La víctima, aun sin conocer el resultado, se dio cuenta de que el sistema era una trampa. Cuando el juez le dijo que escogiera uno de los papeles, el hombre respiró profundamente y permaneció en silencio unos segundos con los ojos cerrados. Cuando comenzaban ya a impacientarse, el hombre abrió los ojos y tomó uno de los papeles, se lo metió a la boca y lo engulló rápidamente. Sorprendidos e indignados, los asistentes al juicio le recriminaron:

- Pero, ¿Qué has hecho?¿Ahora cómo vamos a saber la sentencia?

- Es muy sencillo -dijo el hombre- . ''Es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué.”

No les quedó más remedio que liberar al pobre inocente. Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida, ni de luchar hasta el último momento. 
"En momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”. Albert Einstein.
Carlos M - F