El principito
Llovía toda la noche, de esas noches en las que no había nadie en las calles, algún que otro vagabundo, unas jóvenes riéndose para no salir del paraguas y esas bolsas de plástico que pasean como si fuese el desierto.
Entonces una gran luz apareció, ¿Quién será?, no, no era el principito, eran las luces del coche de Miriam, hoy llegaba tarde a casa, un día más que no veía a sus hijos, pues ya estarían dormidos.
Cariño, ya he llegado a casa- dijo Miriam.
No se escuchaba nada, estaba toda la casa oscura excepto una luz a final del pasillo. Ella se dirigió a apagarla. Cuando la apagó, apareció una gran luz.
¿Don Limpio?-pregunté.
No, soy el principito, dijo un joven niño, que a mi gusto era un tanto peculiar.
¡Fuera de mi casa! , dije sin pensarlo.
No soy malo - dijo el joven.
Yo no sé si serás bueno o malo pero ¡largo!.
El principito sonrió, entonces dijo, tus hijos están dormidos y tu marido está arriba leyendo un libro.
Gracias por cuidar de ellos, dije conmocionada.
Se encendió una luz en las escaleras.
¿Cariño con quien hablas?, dijo el marido mientras bajaba.
Con el principito, dije muy dispuesta.
El marido la abrazó, mientras le decía, juntos superaremos todas tus imaginaciones, mientras ella sollozaba y le decía, le gusta preguntar y contrariarme.
Javier L.
"Yo sólo quito lo que sobra, la estatua ya está ahí". Miguel Ángel Buonarroti.
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lunes, 18 de marzo de 2013
El éxito
El éxito
Una de las cosas que más nos gusta a los seres humanos es ganar. Ya sea cazando mamuts, jugando al risk, ligando en una discoteca, llegando a la luna o guerreando.
El ansia de competir y ganar ha sido el motor que nos ha permitido ser lo que somos. Este impulso nos hace caminar por una hoja de doble filo.
Por un lado, colaboramos con los demás, logramos objetivos comunes, mejoramos el entorno.
Por otro, somos egoístas, buscamos el beneficio personal, entre ambos extremos intentamos mantener un difícil equilibrio.
Ganar hace que nos preparemos a volver a ganar, por lo tanto si hemos ganado una vez querremos ganar más, y la próxima vez será mas gratificante.
El éxito pues, es como una droga: nos hace sentir bien, elimina los miedos, la ansiedad y la depresión, además nos hace más creativos.
Aquí es donde aparece la otra cara de la moneda, porque cuando llevamos mucho tiempo ganando,
puede hacer que nos obsesionemos con el éxito, se puede crear un egocentrismo, además de caer en la tentación de las trampas y a ser poco críticos con nosotros mismos. Esta adicción podría estar afectando a miles de personas en el mundo y algunos de ellos tendrían en sus manos el destino de otros cientos de millones de personas.
Javier L.
Una de las cosas que más nos gusta a los seres humanos es ganar. Ya sea cazando mamuts, jugando al risk, ligando en una discoteca, llegando a la luna o guerreando.El ansia de competir y ganar ha sido el motor que nos ha permitido ser lo que somos. Este impulso nos hace caminar por una hoja de doble filo.
Por un lado, colaboramos con los demás, logramos objetivos comunes, mejoramos el entorno.
Por otro, somos egoístas, buscamos el beneficio personal, entre ambos extremos intentamos mantener un difícil equilibrio.
Ganar hace que nos preparemos a volver a ganar, por lo tanto si hemos ganado una vez querremos ganar más, y la próxima vez será mas gratificante.
El éxito pues, es como una droga: nos hace sentir bien, elimina los miedos, la ansiedad y la depresión, además nos hace más creativos.
Aquí es donde aparece la otra cara de la moneda, porque cuando llevamos mucho tiempo ganando,
puede hacer que nos obsesionemos con el éxito, se puede crear un egocentrismo, además de caer en la tentación de las trampas y a ser poco críticos con nosotros mismos. Esta adicción podría estar afectando a miles de personas en el mundo y algunos de ellos tendrían en sus manos el destino de otros cientos de millones de personas.
Javier L.
sábado, 26 de enero de 2013
El cine : La vía indirecta hacia Dios
El cine : La vía indirecta hacia Dios
El cine, el mejor aliado de la iglesia. El cine es una actividad que con el pasar de los años no deja de estar de moda.
Ya son muchas las películas a lo largo de la historia que nos muestran la existencia de Dios, sino pregúntenselo a Vivien Leigh en su famosa frase ´´A Dios pongo por testigo de que no volveré a pasar hambre´´.
También destaca el papel importante de la iglesia en El Padrino o La vida es bella, ambas galardonadas con muchos Óscar.
Las hay más directas como la Pasión dirigida por Mel Gibson, vista por más de diecisiete millones de personas la primera semana.
Otras más indirectas donde el mensaje cuesta más verlo, como es el caso de Narnia, La misión o Tierra de penumbras.
Tiemblan las butacas porque llega El Exorcista que nos muestra otra forma de creer en Dios. Que no se nos olvide Steven Spielberg, con la penúltima entrega de Indiana Jones, donde refleja la humildad del Señor.
En ese momento aparece Ridley Scott, para mandarnos a otra galaxia en Prometheus, donde una protagonista no pierde la fe en Cristo.
A finales de 2012 llegaba a las taquillas Los Miserables, con un único fin, la libertad y Dios, acompañada de La vida de Pi, donde dice que lo fácil es creer todo aquello que es comprensible a la razón y no aquello que se nos escapa de nuestro entendimiento.
Javier L.
El cine, el mejor aliado de la iglesia. El cine es una actividad que con el pasar de los años no deja de estar de moda.
Ya son muchas las películas a lo largo de la historia que nos muestran la existencia de Dios, sino pregúntenselo a Vivien Leigh en su famosa frase ´´A Dios pongo por testigo de que no volveré a pasar hambre´´.
También destaca el papel importante de la iglesia en El Padrino o La vida es bella, ambas galardonadas con muchos Óscar.
Las hay más directas como la Pasión dirigida por Mel Gibson, vista por más de diecisiete millones de personas la primera semana.
Otras más indirectas donde el mensaje cuesta más verlo, como es el caso de Narnia, La misión o Tierra de penumbras.
Tiemblan las butacas porque llega El Exorcista que nos muestra otra forma de creer en Dios. Que no se nos olvide Steven Spielberg, con la penúltima entrega de Indiana Jones, donde refleja la humildad del Señor.
A finales de 2012 llegaba a las taquillas Los Miserables, con un único fin, la libertad y Dios, acompañada de La vida de Pi, donde dice que lo fácil es creer todo aquello que es comprensible a la razón y no aquello que se nos escapa de nuestro entendimiento.
Javier L.
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