lunes, 18 de marzo de 2013

El arte de fingir estar enfermo

El arte de fingir estar enfermo

Desde tiempos inmemorables, los alumnos han fingido alguna vez estar enfermos, pero esta actividad no es apta para cualquiera. Incluye un largo planteamiento, que tiene que ir seguido de una actuación efectiva.

Las claves para el éxito son las siguientes: tienes que hacer saber a tus padres tu malestar, con dos días de antelación, que previamente tienes que haber estudiado detalladamente cuales van a ser para evitar no acudir a explicaciones importantes, días que hay deporte, etc. Sugiero que el domingo por la mañana se empiece con un resfriado, tos, dolor de tripa... Más tarde, tendrás que irte a la cama temprano para corroborar tu malestar. Es la noche del domingo cuando debes pensar tu táctica para el, llamémosle, día "E", de enfermo.

Por la mañana, tendrás que tomarte un "paracetamol", o hacer que te lo tomas. En el colegio vida normal, pero es cuando llegas a casa cuando debes expresar tu profundo dolor, ya sea de cabeza, de tripa, de garganta o de las tres a la vez, y que tu madre se de cuenta que su hijo esta realmente enfermo. Recomiendo hacer los deberes por si falla el plan, pero que no te vean.

Sigues el modelo del día anterior, cama temprano y que se oiga tu tos por toda la casa. Para los más profesionales y detallistas, podéis poner el despertador a las cinco de la mañana, ir al cuarto de tus padres y alegar un fuerte dolor de cabeza y como consecuencia pedir un antibiótico o pastilla. Con esto ya tienes el trabajo hecho, por la mañana fingirás sentirte fatal y, a no ser que tus padres no tengan sentimientos o sean demasiado listos para su edad, te quedarás en casita y tu día "E"será perfecto.

Espero que os sirva de ayuda, pero aconsejo no abusar mucho de este plan. Por cierto, os escribo esto un martes, a las doce de la mañana, en mi sofá y con una manta de cuadros cubriendo mi cuerpo "enfermo".

Jaime M

Guerreros en primera línea

Guerreros en primera línea

¿Y si me hago rastas? ¿Y si me hago mil tatuajes? ¿Y si mañana ya no soy el que soy ahora y hago todo lo que siempre soñé?

Tocar la guitarra en una playa rodeado de amigos, que me crezcan dos alas y poder volar a donde quiera, por muy lejos que esté mi destino; comer con las manos, tener una casa en el Caribe, crear una fundación para poder ayudar a muchos… ¿Y si comienzo a vivir dejando atrás todos mis miedos? ¿Y si me enfrento a esos miedos y me atrevo a ser una persona valiente?

Se ve muy claro cuando una persona es valiente o no, y quedan muy pocas que lo sean. Me sorprende ver lo valientes que son algunas personas que, aunque estén destrozadas porque se les ha muerto alguien cercano, intentan que no se note que están mal e intentan hacer reír a los demás. Porque esas personas son increíbles, son personas que no dejan de luchar. Muchas veces no consiguen lo que se proponen, pero aun así se levantan y siguen luchando. Son unos guerreros, guerreros en primera línea. Esos son los que han decidido serlo, sabiendo que tiene muchos riesgos. Esos guerreros son los que, a base de sangre, sudor y lágrimas, han conseguido hacer crecer sus alas para poder volar más alto y llegar a su destino.




Gonzalo V.


¿De verdad quieren personalidad?

Una historia de pelos...

El mejor partido de la historia

El mejor partido de la historia

En esta entrada me dedicaré a tres cosas: la primera es alabar al fútbol (este tema no lo ha tocado casi nadie), la segunda es a criticar a la guerra y la tercera es aclarar el verdadero significado de la Navidad (llego un poco tarde, lo sé). Os preguntaréis como puedo realizar una entrada comentando estos dos temas a la vez. Os diré que la mejor manera es con una historia, real a ser posible. Aquí la tenéis.

Nos hallamos en 1914, en Ypres, Bélgica. Las tropas alemanas avanzan incansablemente y las fuerzas aliadas hacen lo posible por contener al ejército germano. Los soldados alemanes disparan contra las trincheras, que están repletas de soldados británicos. El campo de guerra está destrozado, los soldados cansados de tanta muerte y el frío acecha. Entonces llegó la Navidad.

El gobierno alemán mandó árboles de Navidad a las trincheras, para animar al ejército. La noche del 24 estos pusieron los árboles y los decoraron con velas. Empezaron a cantar los villancicos propios de su tierra. Al otro lado de las trincheras, silencio. Aunque no por mucho. Los ingleses empezaron a cantar sus villancicos, y los alemanes se les unieron en su lengua. Al día siguiente, los soldados fueron saliendo de sus trincheras y fueron a hablar con el enemigo. Felicitaciones, intercambio de regalos, risas. Uno de los soldados tenía un balón, y se acabó organizando un partido de fútbol, que según dicen ganó el combinado germano por tres goles a dos. Curiosa la imagen de los jugadores disputando el balón en un terreno bombardeado, riéndose y disfrutando de un buen partido. Es esta de aquí encima. Observar lo que disfrutan. Sí, son soldados de bandos contrarios. Una foto digna de un comentario de texto de Don Sebastián.

Cuando los altos cargos del ejército oyeron esta historia, mandaron a sus soldados dentro de la trinchera. Quién confraternizase con el enemigo sería acusado de traición y sería posteriormente ejecutado. Intentaron borrar todo rastro de la historia, pero fue pasando de boca en boca en boca, hasta nuestros días.

Me parece una historia digna de figurar entre los momentos más emocionantes de la historia. Una historia capaz de demostrar que el ser humano es bueno, que no todo son guerras y destrucción. Esta historia nos muestra que es el fútbol, es un deporte, es para pasarlo bien y hacer amigos, para disfrutar. Esta historia nos muestra la dureza de la guerra, de la que los soldados quieren salir de cualquier forma. La guerra es el peor de nuestros males, y es mala tanto para el vencido como para el vencedor. Por último, esta historia nos muestra el verdadero significado de la Navidad. Generosidad, caridad y piedad. Ojalá fuera siempre Navidad.

Fernando V.

¿De verdad racionales?¿Y libres?

¿De verdad racionales?¿Y libres?

Estimados lectores:

Las preguntas que formulo en el título de la entrada vienen a raíz de una clase de filosofía cuyo contenido y ejemplos me ha fascinado. Así que trataré de explicároslo de la mejor forma posible, conforme a lo aprendido en clase.

Respecto a la pregunta de si somos seres racionales o no, en mi colegio se realizó un experimento para hallar la solución, basándose en lo enunciado por Dan Ariely. Este experimento consistía en una venta de "chupa chups" al alumnado. Existían dos tipos de "chupa chups", uno de calidad, y otro de segunda (así lo llamaremos). Se establecieron dos precios distintos: 14 céntimos el de calidad y 6 céntimos el de segunda y el resultado de compradores fue de un 80% (el de calidad) y de un 20% (el de segunda). A continuación se redujo a tan solo 1 céntimo el de segunda y 8 céntimos el de calidad. El porcentaje era muy parecido al anterior. Pero, al establecer el precio del de segunda como 0 céntimos, es decir gratis y el otro 8 céntimos, todos cogieron el "chupa chups" GRATIS. Esto demuestra claramente que el hecho de que algo sea gratis, de alguna forma nos inhibe nuestra racionalidad y no tenemos en cuenta los dos precios, sino que nos lanzamos a lo gratuito.

Sin embargo, para explicar cómo a veces a causa de la sociedad o nuestro entorno, no somos libres o no decidimos lo que en realidad pensamos que es, quiero que veáis el siguiente vídeo que os dejará perplejos, sobran las palabras.


Ignacio R-T

HOY ME TOCA A MI...

HOY ME TOCA A MI...

Hola a todos. Yo, todos los viernes voy en metro al colegio.Tardo, por lo menos, cuarenta y cinco minutos.

Me encanta ir en metro. Siempre, juego a adivinar las vidas de las personas que hay a mis alrededores con solo mirar su aspecto: Si tiene barba, está casado. Si lleva poca barba, está recién casado o está a punto. Si no lleva, es soltero y probablemente estudiante. Si lleva traje, trabaja en un cargo importante y tiene detrás una familia numerosa a la que alimentar. Si lleva traje y lo lleva mal puesto (despeinado, el nudo mal hecho etc...) es que trabaja en una oficina con un jefe un tanto "capullo". Los que huelen a tabaco, son fumadores (evidentemente). Los que huelen mucho a tabaco son fumadores compulsivos o acaban de echarse un cigarro. Los fumadores compulsivos suelen llevar en los bolsillos, al menos, dos cajetas de tabaco (si te fijas se puede notar). Aunque estos, suelen ser los que llevan traje y van un poco desarreglados.

Luego están los hombres de origen extranjero. Estos suelen ir muy tranquilos, pues están viviendo en un país de lujo (para ellos). También están las mujeres extranjeras, suelen ir con un/a niño/a pequeña, en ocasiones es su hijo/a o es la niña/o que están cuidando y llevan al cole.

Me encanta cuando sube uno de estos niños. Están dando vueltas, preguntando todo tipo de cosas a sus protectores, incluso a veces preguntan cosas "aparentemente absurdas" a los desconocidos y cuando digo aparentemente absurdas quiero decir que son las preguntas más importantes que un ser humano necesita saber.

Podría continuar hasta aburriros (espero que todavía no lo estéis), pero os voy a contar lo que exactamente me pasó: Todos los días, o casi todos, está la persona que es feliz. Entra en el metro con una naturalidad increíble, jamás se sienta y siempre deja pasar a las mujeres. Todo esto lo hace, siempre, con una sonrisa, pero no con cualquier sonrisa, lo hace con una verdadera sonrisa.Este viernes no la encontraba, ya había analizado al menos a 7 personas y no veía ni rastro. Estaba el fumador compulsivo, el que lleva un traje desarreglado..... Todo eran caras largas.

Llegamos a la siguiente parada. Estaba en tensión. A ver si por fin entra. Tenía que aparecer ya. Había pasado una semana sin verle y me apetecía mucho ver como el tren se iluminaba a su paso. Fue pasando gente, y más gente: Entró otro extranjero, un estudiante dormido, un pobre malhumorado, etc. Ni rastro del gran hombre.

Me decepcioné un montón.

¡No podía ser que hoy no apareciese!

El metro continuó su trayecto. Miré hacia fuera, estaba oscuro, entonces vi mi reflejo y comprendí todo. ¡Hoy tenía que ser yo ese gran hombre! Automáticamente se me dibujó una sonrisa en la cara. Me levanté y cedí el asiento a la persona que había enfrente de mí.

Hay momentos en los que nadie puede tirar de ti para arriba, en ese momento te toca a ti.

Juan S.

¿Los medios nos dicen la verdad?

¿Los medios nos dicen la verdad?

En los últimos años gracias a un increíble desarrollo de Internet el mundo de la comunicación se ha revolucionado. En la actualidad cada vez existe más competencia en este sector y por ello me pregunto: ¿Todo lo que nos cuentan es verdad o sólo se inventan noticias y trapos sucios con fines políticos para ganar más dinero? Esto lo conocemos todos puesto que sino ¿por qué cada periódico escribe ciertas ``noticias´´ de formas tan distintas? ¿Acaso nos cuentan las mismas noticias o simplemente nos venden la moto? Esto se lo pregunta muchísima gente y prueba de ello es la existencia de tantas entradas en blogs de todo el mundo sobre este tema 

¿No creéis que debería existir un organismo que no tuviera intereses políticos ni económicos en verificar si lo que dice la prensa es cierto? Porque de lo contrario los medios se aprovecharán de todos nosotros y acabaremos desinformados o peor manipulados por todos ellos.