martes, 19 de marzo de 2013

¿El fin?

¿El fin?

Bueno señores, el blog se acaba. Han sido unas semanas bastante curiosas, donde toda idea que pasaba por mi cabeza era candidata a una entrada. Y puedo decir que a mí esta experiencia me ha servido de mucho, no sé si a vosotros.

Basándome en mi experiencia personal, la idea del blog me producía bastante curiosidad, además de ciertas dudas. No me veía capaz de completarlo, creía que me faltarían ideas. Cuando me senté por primera vez no sabía sobre qué escribir. Pasé una hora haciendo varias docenas de borradores, de comienzos distintos, de temas que no tenían nada que ver. Por ello decidí abandonar el ordenador, con un bajón bastante importante. Una vez había abandonado la silla y apagado el ordenador, las ideas empezaron a brotar de manera impresionante. Y entonces, al día siguiente, después de volver de una quedada (era Viernes), escribí.

A mí siempre me ha gustado escribir, y aún más si es para expresar sentimientos u opinar sobre temas que considero relevantes. Y esta oportunidad era demasiado buena para desaprovecharla. Cada tema bueno que se me ocurría lo apuntaba, no se me fuera a olvidar. Poco a poco fui cogiendo práctica y soltura a la hora de escribir, y cada entrada que hacía me producía más satisfacción que la anterior.

Una de las cosas que más me ha gustado del blog es el poder leer vuestras entradas. Como yo, muchos habéis utilizado el blog no solo para ganar esos tres puntos de filosofía, sino para expresar vuestros sentimientos e ideas. Poder leer vuestras opiniones ha sido probablemente lo mejor de este blog. De repente descubrías que aquel chico de la clase con el que nunca habías hablado comparte una opinión tuya, te hace pensar con una entrada de reflexión o te anima un poco el día con una entrada cómica.

Esta entrada la he hecho desde mi punto de vista, que deduzco que será el mismo que el vuestro, o al menos en algunas cosas. Vale, es cierto que los tres puntos son de mucha ayuda. Y sí, es cierto, este blog nos ha enseñado a redactar, a ordenar nuestras ideas y a hacer textos coherentes. Pero yo lo considero útil por esa oportunidad que nos ha dado de expresarnos.

Dicho esto, respondamos al título de la entrada. ¿Es el fin del blog? No puedo hablar por vosotros, pero del mío creo que no. Me gusta escribir, y es probable que lo siga haciendo. Para mí estas entradas son más que un cuarto de punto. Son una manera de comunicar mis ideas. Y nada me gustaría más que poder leer más entradas vuestras.

Bueno, escribo mis últimas líneas como bloguero del curso de filosofía 2012/13. Ha sido un placer escribir. Y sobre todo un placer leer vuestras entradas. Hasta pronto.



Fernando V.

La filosofía del Hakuna Matata

La filosofía del Hakuna Matata:

Todos hemos visto en algún momento de nuestra infancia la película de El Rey León. Una de las escenas más famosas de esta película es la canción de 'Hakuna matata'. Timón y Pumba se la cantan a Simba para tranquilizarle.

'Hakuna matata' es una expresión suajili que significa "No te angusties" (aunque literalmente significa "No hay problema"). Sorprendentemente, esta expresión no es utilizada por los nativos de Tanzania. Fue la película de El Rey León quien la popularizó.

No es sólo una simple expresión, es una filosofía de vida. El 'Hakuna matata' propone una vida sencilla, sin problemas, ni preocupaciones, "ningún problema puede hacerte sufrir". Consiste en vivir y dejar vivir, en apartar el pasado y seguir adelante. El simple hecho de oírlo inspira confianza, y anima a creer que los problemas tienen solución.



Álvaro P

APRENDE DESDE CASA



Se llama Khan Academy. En ella los estudiantes escogen una ruta para adquirir los conocimientos que se les requiere, es decir para llegar a derivadas, debe hacer los capítulos A, D, F...

El primer capítulo tiene un vídeo de teoría y vídeos de ejercicios que no le deja pasar hasta que el ejercicio lo hace bien, cuando acaba con un capítulo pasa al siguiente... Lo puede hacer en clase o en su casa, solo necesita tener acceso a internet. El profesor solo interactúa cuando el alumno tiene una duda, o cuando ve los informes en los que dice donde el alumno está atascado o tiene dificultades. 

Gonzalo M.

Vivir para servir, servir para vivir

Vivir para servir, servir para vivir

Nos pasamos buena parte de la vida haciendo una contabilidad muy particular de nuestras relaciones con los demás: con los padres, los hermanos, los amigos… en definitiva, con todos. Ese balance esperamos que sea equilibrado, y cuando no lo es empezamos a pensar que es mejor cerrar esa cuenta.

Estamos dispuestos a hacer cosas por los demás, pero esperamos reciprocidad. Obedecemos a los padres, pero esperamos que estos sean solícitos y ejerzan como tales. Ayudamos a nuestros hermanos, pero sin dejar de pensar que ellos están obligados a corresponder. En nuestro grupo de amigos podemos ser los más serviciales, los primeros en ceder o en hacer algo en beneficio del grupo, pero no queremos ser los pringados; esperamos que los demás lo agradezcan y que a su vez también colaboren y sean serviciales.

Todo ello es lógico, pero nos hace pequeños. Si nuestra vocación de servicio merma o desparece cuando no se ve agradecida y correspondida, es que esa vocación ni vale mucho ni es demasiado genuina. El servir no es muy compatible con llevar cuentas – ya sea cuentas del mal o cuentas del bien – ni con aguardar reconocimientos o gratitudes, por lógicas y deseables que éstas puedan ser.

El servir es una forma de vivir, y tiene su plena recompensa y satisfacción en el mero hecho de saber que nuestra vida está dedicada a ello. Los que no viven para servir, no sirven para vivir. Nosotros debemos hacer que nuestra vida tenga un sentido pleno, y la forma de lograrlo es consagrar la misma al servicio de los demás: padres, hijos, hermanos, amigos, compañeros…de todos.

Miguel G.

La recompensa

La recompensa

Esta mañana he visto un anuncio escrito sobre un folio que decía más o menos así:

“Se busca I-Phone 5 con carcasa plateada”. Recompenso con: 250 euros. Llamar al tf. Xxxxxxxxxxx”

Mi primera reacción al leerlo fue: vaya, no tendré yo la suerte de encontrarlo; ¡qué bien me vendrían los 250 euros! Pero enseguida me entristeció el pensar que mi primera reacción fuera esa. Supongo que el que perdió el I-phone, a la hora de ofrecer la recompensa, pensaría no solo en el valor de reposición del mismo, sino en el trastorno que la pérdida le habría ocasionado: contactos, notas en la agenda, e-mails, etc. E incluso en pérdidas que son más que un trastorno pues no son reparables; fotos o vídeos familiares que si se pierden ya no se pueden repetir.

¿Si yo encontrara ese I-phone aceptaría la recompensa?, ¿no haría lo realmente honesto que es devolverlo sin pedir nada a cambio?, ¿qué tiene más valor, la satisfacción de obrar bien o 250 euros?, ¿voy a poner yo precio a mi honestidad?, ¿no hay ya nada gratis?

Aunque la persona que perdió el I-phone debe por desgracia pensar así, yo prefiero creer que todavía hay mucha gente que no esta en venta, que es capaz de obrar bien sin esperar una recompensa, y a mi me gustaría pertenecer a ese grupo de gente, por pequeño que éste sea.

Miguel G.

Cuenta corriente peculiar

Cuenta corriente peculiar

El funcionario atendió y solicitó las preguntas de quien, a punto de iniciar la aventura de la vida, preguntaba sobre el funcionamiento de la cuenta corriente del tiempo de la que pronto sería titular.

- Esta cuenta, ¿funciona como una cuenta corriente normal?

- No exactamente amigo, es una cuenta un tanto especial. Cualquier duda que tenga yo estoy aquí para aclarársela lo mejor que pueda.
- ¿De que saldo voy a disponer en esa cuenta?
- De uno que desde hoy mismo está ya determinado, pero precisamente una peculiaridad de esta cuenta, es que el cuentacorrentista no puede conocer dicho saldo nunca.
- Pero ni aproximadamente me puede decir que saldo tengo.

- Estadísticamente lo más probable es que disponga de unos 85 u 87 años, que es la actual esperanza de vida en el país donde va usted a nacer. Pero nadie le garantiza que así sea. Pueden ser unos años más, unos menos, o incluso muchos menos; quizás solo unos meses, unos días o unas horas. Nunca se sabe. Mi consejo es que , puesto que jamás sabrá cuanto le queda de saldo, aproveche bien el que tenga, pues es muchos más preciado que el oro.

- ¿El saldo inicial es un crédito que debo devolver en algún momento?
- No, el saldo con el que arranca es totalmente gratuito, un puro regalo.
- ¿En que moneda funciona mi cuenta?
- En la que usted prefiera, dependiendo de si le gustan las cifras con muchos ceros o las cifras más modestas. Lo puede contabilizar en segundos, minutos, horas, días, semanas, años….lo que usted quiera, el tiempo disponible en su cuenta de todas formas no variará
- ¿Puedo hacer ingresos en mi cuenta?
- Me temo que no amigo, eso es totalmente imposible.
- ¿Quiere eso decir que yo no puedo comprar tiempo a otros para ingresarlo en mi cuenta?
- Efectivamente usted no puede ni comprar tiempo a otros ni vender el propio. Si permitiéramos eso se darían situaciones horribles. Imagínese usted amigo, gente aburrida y sin recursos, venderían sus días o meses, y otros a quienes el saldo estuviera próximo a llegar a cero pagarían cualquier cosa por adquirirlo. Que padre de un niño con leucemia no vendería sus propios años para donárselos a su hijo. No, no se puede. El tiempo ni se vende, ni se compra.
- ¿Puedo disponer del saldo de esa cuenta a mi voluntad?.
- Me temo que eso tampoco puede hacerlo.
- Deberá disponer del tiempo de forma constante. Imagínese usted el número con el que arranca. El saldo de su cuenta es como un cronómetro que empieza a rebajar el saldo de forma constante hasta que el mismo se haya consumido por entero. Si usted pudiera decidir cómo y cuándo gastar el tiempo, pararía el cronómetro cuando tuviera un momento de gran felicidad o dicha para hacer que el mismo se prolongará a su placer, o lo aceleraría en momentos de gran dolor o sufrimiento. No, lo siento, pero eso tampoco lo puede hacer.
- Pues la verdad, esta cuenta corriente tiene unas condiciones en la letra pequeña que no me parecen muy favorables.
- No lo vea usted así. Recuerde que el saldo con el que arranca es un puro regalo, no le cuesta nada.
- Y ¿cuándo queda cancelada la cuenta?
- Cuando se agote el saldo. Si la cancela antes el que le ha hecho el regalo se enfadará mucho. De hecho su obligación principal al recibir este regalo es mantener dicha cuenta abierta hasta que se agote el saldo.


Viéndole algo atribulado el funcionario quiso darle unas palabras finales de ánimo:
- No se preocupe. Mi consejo es que acepte las normas y trate de hacer el mejor uso posible del saldo del que dispone. El saldo un día será cero y se cerrará la cuenta; amargarse por este hecho, absolutamente inevitable, es tontería. Cuando ese momento llegue lo importante, igual que en cualquier cuenta de dinero, es saber que no hemos derrochado o desperdiciado el saldo, que lo hemos gastado con cordura y sensatez; que ni el último céntimo – o minuto- ha sido despreciado o malgastado.

Miguel G.

La importancia de las comas

La importancia de las comas

Desde 1º de Primaria que llevamos dando lengua, jamás había encontrado nada entretenido en ella hasta que me di cuenta de la importancia de la coma. Ahora os pondré una seria de ejemplos en los que el buen uso de nuestros conocimientos pueden evitarnos algunos desentendidos:

Puede ser una pausa o no:
No, espere
No espere

Puede convertir una afirmación en una negación:
No eres listo
No, eres listo

Puede darnos soluciones:
Vamos a perder, poco se resolvió
Vamos a perder poco, se resolvió

Puede condenarnos o salvarnos:
!No tenga clemencia!
!No, tenga clemencia!

Ahora, si eres una mujer, pon la coma detrás de la palabra "mujer". Si al contrario eres hombre, pon la coma detrás de la palabra "tiene". ¿Verdad que la cosa cambia?:
"Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda".

Carlos M