Con este pequeño diálogo vengo a decir que si nos ponemos a pensarlo, que tu patria venga dada por la casualidad, por dios, o por cualquier otra cosa, no es razón para no quererla. Nadie escoge a su madre y sin embargo la queremos, nadie escoge a su padre y sin embargo le queremos, nadie escoge a sus abuelos y sin embargo les queremos, nadie escoge a sus hermanos pero sin embargo y a pesar de todo, les queremos.
Javier Z.
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